lunes, 23 de noviembre de 2009

Viernes 20 de noviembre (continuación)

Se trataba de un paquete cerrado, no muy grande, metido entre el somier y el colchón.
Lo cogió con las manos y lo observó durante un momento, le vinieron dudas a la cabeza. ¿qué tendría dentro? ¿estaría allí porque lo escondió? y si era así ¿como se le pudo olvidar? ¿sería algo valioso?

El paquete no pesaba mucho, lo hizo sonar en su oído, pero el sonido era como el de una almendra que aún esta dentro de cáscara, por lo que mas bien parecía que dentro hubiera otro paquete pero podía ser cualquier cosa. Tuvo unas tentaciones horribles de abrirlo en ese momento, pero decidió esperar, por sí volvían a recogerlo. En el paquete aparecía un nombre y una dirección: Señor D. Avelino Gallego, calle Escosura 12 Madrid.

Se dijo a sí mismo, lo abro ya!, pero sonó el teléfono de recepción, subió con el paquete al quinto piso, dejó las llaves en el tablero y atendió la llamada.

-Tienes una habitación para el puente de diciembre o no?

Contuvo la respiración para que no se le fuera la boca ante tanta chulería, a fin de cuentas estaba en un trabajo que quería mantener, pero joer, por lo menos un buenos días le podía decir,al menos.

-Buenos días, para que fechas exactamente?

-Pues eso, para el puente de diciembre, el 5 y 6 de diciembre, para cuando va a ser sino?,Ah! y una habitación doble con una cama bien grande niño. Cuánto costaría?

-Vaya disculpe, pero para el día 5 el Hostal ya esta completo y no disponemos de habitaciones libres.

-Vaya hombre, nomejodas,no mejodas, pues entonces gracias por nada, adiós.


Colgó el teléfono y de nuevo se dijo: Hay que ver lo gilipollas y maleducada que es la gente coño!!


Era casi la hora de irse, su jefe ya se había ido, así que fue hasta la cocina, y en el armario donde se guardaban los objetos que se dejaban los clientes, guardó el paquete con una nota que decía: Olvidado en 401 el día 20 de noviembre. Al guardarlo sin saber muy bien por qué, sintió que debía dejarlo al fondo del todo y no alante, detrás de todos los demás paquetes donde casi no se veía,(algo le decía en su interior que así debía hacerlo).

-¿Puedo hacer ya la 401 y 403? -apareció Jimena de repente por la cocina-

-Leches Jimena! que susto que me has dao

-Jajajja, perdona Yago, jajajja,que cara has puesto! puedo hacerlas ya?, es que tengo un poco de prisa porque tengo que ir hacer los papeles estos a la administración que llevó ya dos meses y no hay manera.

-Si sí hazlas, que las llaves están ahí en recepción. Y a ver si terminas hoy con los papeles, que estos funcionarios son la hostia, hay que ver lo mal que funciona todo en esta ciudad.No te preocupes, termina estas habitaciones y vete tranquila.

-Que bien, gracias.

Eran las 3 de la tarde,estaba a punto de irse, volvió a la recepción y miró el nombre del que se hospedó en el Hostal miró como eran los nombres de la habitación 401 y de 403. En las dos aparecía el mimo nombre: Diego Spinelli.

Llegó su relevo, y al explicarle como iba a ser el fin de semana estuvo a punto de comentarle lo que había pasado con el paquete pero sin saber muy bien por qué, decidió no hacerlo.

Salió por la puerta del Hostal, todavía llovía, fue andando hacia el metro para ir a casa.

........................

Después de comer, se tumbó en el sillón, encendió un porro,y entre calada y calada se puso a pensar sobre lo ocurrido aquella mañana, eran muchas las preguntas que se le venían a la cabeza:

Quien sería ese tal Diego Spinelli? puesto que el nombre aparecía en las dos habitaciones, sería el nombre del que vino a la recepción a recoger las cosas o, ¿sería del de la 403?, al cual no había visto en los días que estuvieron en el Hostal.
¿quien era Avelino Gallego?, ¿volverían a buscar el paquete?, ¿por qué nunca dejaban que se les hiciera la habitación y se llevaban la llave siempre a la calle cuando sabían que debían dejarla en recepción? ¿quizá ocultaban algo? eso explicaría ¿por qué estaba tan nervioso el hombre que vino a buscar las cosas y a pagar?

¿Quizás el paquete no tenía nada importante y realmente estaba perdiendo el tiempo en rayarse con algo absurdo?, o ¿quizás si tenía algo importante y había dejado el paquete allí para que lo recogieran?, perdiendo la oportunidad que había estado esperando tanto tiempo para hacerse con algo de dinero y poder marcharse de aquella ciudad.

Mientras apagaba el porro en el cenicero, se abrió la puerta de casa, era Emilio,uno de sus compañeros de piso:

-Hola!
-Que tal tío?
-Bien, ahora bien, porque vamos me ha tocado estar con el coche y no se puede, es que no se puede, imposible aparcar, llevó 40 minutos buscando un puto sitio y nada de nada.
-Has comido?
-Me he pillao un bocata ahí en "El Jamón", después de 10 minutos de cola, tu que tal?
-Pues bien, porque ya es viernes y libro sábado y domingo.
-Que cabrón!, yo curro todavía esta tarde.
-Bueno pero esta noche te apetece hacer algo?
-No sé, has hablao con alguien, tu vas a hacer algo?
-No sé con quien, pero espero quedar para beber algo y salir por el centro a algún garito caro donde sirvan garrafón ya sabes.
-Pffff!!, jeje, ya me imagino, bueno ya veremos...igual me animo, pero ahora mismo no me hace mucho.
-Bueno sino, ya sabes que siempre esta la opción latear por el centro, que es barato y no es garrafón, aunque con la lluvia ya veremos.


Mientras Emilio comía su bocata y veía un programa en el que las mujeres iban a poner verdes a sus maridos y viceversa, al tiempo que la presentadora metía más y más cizaña, Yago se quedó durmiendo la siesta en el sillón.

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