viernes, 20 de marzo de 2009

Gustavo Ayala

Gustavo Ayala llegó un mes de diciembre, se trataba de un hombre adulto, de unos treinta y trece años, con barba, cabeza cuadrada y altura media. Siempre iba con su plumas rojo, la verdad que bastante sucio, además de con una carpetita que llevaba con bastante estilo.
Se pasaba los días hablando de Barcelona y de lo mucho que le gustaba esa ciudad y sus recuerdos, y que allí vivía toda su familia y amigos...que estaba deseando volver algún día pero que no podía aún porque habia venido a Madrid a resolver algunas "gestiones".

Cuando hablaba contigo te dabas cuenta que ese tio tenía algun tipo de trauma o tara mental, o que habia debido de tener un grave episodio de algun tipo en su vida, porque realmente estaba mal de la cabeza. Un amigo que trabaja en un bar me contaba que un día iba a comer y le preguntaba que "¿comó son las croquetas?", cuando el día anterior había comido croquetas y le habia contado que su madre hacía unas croquetas de puta madre,pero que como ahora no estaba en Barcelona...
Al día siguiente volvía a aparecer, buscaba una mesa distinta del día anterior,
(decía que prefería no repetir mesa), y pedía su menú diario (pagando siempre por adelantado), pedía su factura que guardaba luego en su carpetita y así día tras día durante 15 o 20 días. Al principio al dueño no le hacia mucha gracia que fuera allí, la verdad que olía a un estanco quemado con calimocho, pero como siempre pagaba por adelantado y en realidad el negocio estaba flojo y no creaba problemas pues le dejaban ir. Mi amigo me cuenta que debía ser de buena familia o algo porque un día el tal Gustavo le enseño la cartilla y que tenía unos 80.000€.

Tiempo más tarde de que desapareciera dejando a deber sus dos últimas comidas en el bar de mi amigo, y tras verle por la calle Augusto Figueroa corriendo tras otro tipo hasta que apareció un coche de policia que empezó a persegurles a ambos, trincando en último momento a Gustavo, unos viejos del barrio nos contaron que por lo visto se dedicaba a ponerse en la salida del metro de Gran Vía que da al Edificio de Teléfonica y a cada viejo que salía le tiraba los trastos, que más tarde se le podía ver hablando con las prostitutas de Ballesta, y que se iba sin pagar de los Hostales, se alojaba 15 o 20 días, pagaba hasta los 5 y los otros no, y que al no tener equipaje salió un día por lamañana y se fue por la puerta llevando consigo su carpetita con ese estilo tan característico.

1 comentario:

  1. Tio raro, le gustaban las colitas flacidas, Barcelona y resetear croquetas...
    Vaya...Vaya

    ResponderEliminar